Valentín Giró describe la llegada a Pakistán

Valentín Giró describe la llegada a Pakistán
Sobrevolamos geografías impresionantes con magníficas cumbres a nuestros pies

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Sobrevolamos geografías impresionantes con magníficas cumbres a nuestros pies

“Parece ser que esta temporada habrá bastantes expediciones en el K2, pero no nos consta que ningún otro grupo piense atacar la Magic Line”

Diario de Expedición, 5 junio 2004

Desde Barcelona volamos a Londres, donde cogimos el avión que nos llevaría hasta Islamabad, la capital de Pakistán, un país que cuenta actualmente con algo más de 150 millones de habitantes, cifra que se doblará en el año 2050. El país es una República Islámica de mayoría musulmana con una democracia parlamentaria tutelada por una elite militar desde 1999, cuando tuvo lugar el golpe de estado del general Pervez Musharraff. Pakistán se independizó de India en 1947, país con el que aún mantiene disputas militares por el territorio de Cachemira. En 1971 el país sufrió la escisión de su mitad este, que se proclamó independiente como la nación de Bangladesh. La capital de Pakistán, Islamabad, es habitualmente la puerta de entrada al país para las expediciones que se dirigen hacia la cordillera del Karakorum.

Tras muchas horas de vuelo, horas llenas de largos silencios para el descanso y la reflexión individual y de pequeñas conversaciones, empezábamos a reconocernos los cinco, poco a poco, como un equipo en marcha hacia su misión. Sobrevolamos geografías impresionantes, no era la primera vez que yo realizaba ese vuelo, pero nunca deja de hipnotizar cómo desde el aire esas magníficas cumbres quedan desnudas a tus pies, se te muestran reales y bellas, tal cual son en la simplicidad de su pura existencia, y parece que te llaman, como tentándote a que te atrevas a tocarlas con tus pies y con tus manos.

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