Algunas impresiones de Valentín Giró sobre islamabad

Algunas impresiones de Valentín Giró sobre islamabad
Una ciudad artificial y poco acogedora

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Una ciudad artificial y poco acogedora, con edificios lúgubres e inacabados

Islamabad es una ciudad que a mí me parece artificial y poco acogedora, planificada por arquitectos y urbanistas para obligarte a ir de un lugar a otro en coche, con edificios lúgubres y por acabar, y dividida en diferentes zonas bien delimitadas: la diplomática, el distrito comercial, el educacional, la zona industrial y las zonas de recreo. Es una ciudad moderna y algo más “occidentalizada” que Rawalpindi, pero a pesar de ello no dejas de sentir al llegar, y más aún cuando viajas por el país, que es un territorio marcado en mayor o menor medida por el islamismo radical y por situaciones de tensión y violencia que se viven en el país, así como por la falta de asistencia de todo tipo que sufren sus gentes, especialmente en los llamados Territorios del Norte y en la zona fronteriza con Afganistán, un área de alto riesgo por la guerra y el tráfico de armas y droga. Desigualdad y pobreza, corrupción y dejación política en sanidad y educación; sin duda un terreno abonado para el auge del integrismo.

En una ciudad como Islamabad sientes ya todas esas tensiones y contradicciones, lo hablábamos a menudo con Manel, compartíamos el interés de llegar a un lugar y conocer a sus gentes, su historia, su cultura, su contexto y sus desafíos. Te vas dando cuenta de que ciertos comportamientos que para nosotros serían inaceptables, especialmente los relacionados con el trato a la mujer en algunas zonas del país, son para ellos parte de una cultura ancestral y no entienden el mundo de otra forma. Sin embargo, en esas zonas rurales resulta habitual sentirse acogido con una generosa hospitalidad.

Share
This entry was posted in Reflexiones and tagged , , . Bookmark the permalink.

Comments are closed.