Algún contratiempo y preparativos iniciales en Islamabad

Algún contratiempo y preparativos iniciales en Islamabad
Las gestiones de los permisos de escalada y la comprobación y ordenación delEn junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Las gestiones de los permisos de escalada y la comprobación y ordenación del material

El primer inconveniente al que tuvimos que hacer frente fue la retención de parte de nuestro equipaje en Londres, en el aeropuerto de Heathrow. El resto de material lo habíamos enviado por cargo aéreo y también debíamos recuperarlo. Así que, cruzando los dedos, nos instalamos aquella misma noche en un hotel, desde donde haríamos las gestiones necesarias para poder proseguir nuestro camino lo antes posible. El hotel, bastante destartalado y escaso en cuanto a limpieza contaba, eso sí, con amplias habitaciones.

En una de ellas instalamos nuestra “oficina de campaña” para hacer pruebas con las cámaras, revisar el material y ajustar el ordenador a la conexión vía satélite. Mientras tanto, aprovechábamos estos momentos de relativo confort disfrutando de algo tan simple como una ducha diaria de agua caliente o un desayuno, servido siempre por un camarero que iba y venía, mientras otros empleados observaban la escena con una mezcla de desidia y curiosidad, aunque no era la primera vez ni iba a ser la última que un grupo de alpinistas, en ruta hacia el Karakorum, recalaban en aquel lugar.

Por suerte el material finalmente llegó y durante los cuatro días que permanecimos en la ciudad nos dedicamos a tres tareas principales: las gestiones de los permisos de escalada con las autoridades y la agencia local, la comprobación y ordenación del material y la puesta en marcha y familiarización con el equipo de comunicaciones que nos proporcionó Televisió de Catalunya (TVC), además de algunas compras y paseos por la ciudad.

material

 

Share
This entry was posted in Reflexiones and tagged , , . Bookmark the permalink.

Comments are closed.