Valentín Giró explica la distribución de cargas entre los porteadores

Preparando las cargas para distribuirlas entre los porteadores
Gracias a más de ochenta porteadores transportamos toda la carga hasta el Campo Base del K2

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Gracias a ochenta porteadores transportamos toda la carga hasta el Campo Base del K2

“Los porteadores son los verdaderos protagonistas de cualquier expedición. Sin ellos no podríamos siquiera iniciar la actividad en la montaña que nos proponemos”

Diario de Expedición, 11 junio 2004.

Pasamos tres días en Skardu, que nos permitieron realizar algunas compras y acabar de tramitar el permiso de escalada en el destacamento militar de la ciudad. Aprovechamos también uno de los días para dar un paseo corto hacia el Satpara Lake, situado a 2.600 m en un valle que desemboca en Skardu. Y cómo no, completamos la siempre ardua y meticulosa tarea de preparar los bultos: más de mil kilos sumando el material que llevábamos encima y el que habíamos mandado por camión desde Islamabad, que teníamos que repartir en lotes de veinticinco kilos, que es la carga asignada a cada porteador: material de escalada, equipos de comunicación, combustible y toda la infraestructura de alimentación y tiendas para el Campo Base y los campos de altura. Todo esto se transportaría en vehículos todo terreno hasta Askole, el último núcleo habitado, donde nos encontraríamos con nuestro equipo de porteadores y con el equipo de apoyo durante la escalada para iniciar la marcha a pie hacia el Campo Base del K2.

El 9 de junio anotábamos en nuestro Diario de Expedición: “Acabamos de hacer las últimas compras de material de escalada como cuerda fija, estacas, etc. Esta mañana hemos preparado los bultos y los hemos pesado para comprobar que cada uno pesa menos de veinticinco quilos. Nos han salido veinticinco cargas y, si contamos el combustible, acabaremos llevando unas treinta cargas al Campo Base del K2. Esto quiere decir que nuestra expedición se moverá por el glaciar del Baltoro con unos ochenta porteadores baltís, ya que hay que contar también toda la infraestructura de comunicación y tiendas del Campo Base. Después de tantos días de organización ya tenemos ganas de comenzar a movernos de verdad por el Karakorum y, sobre todo, acercarnos a la montaña que durante tanto tiempo llevamos en la cabeza”.

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