REFLEXIONES SOBRE LA ETAPA DE ACELERACIÓN DE UNA START-UP (1)

Reflexiones sobre la etapa de aceleración de una start-up (1)
La implementación del proyecto

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando. 

La implementación del proyecto

Una vez lanzado el proyecto, sea una empresa o una expedición de alta montaña, se trata de avanzar de forma decidida en la implementación del plan diseñado. Esta hoja de ruta construida en base a supuestos iniciales, se va a ir corrigiendo a medida que éstos se convierten en realidades. Como a los pies del K2, en este punto cabe una reflexión acerca de la importancia crucial de esta fase de la ejecución, que se inicia cuando todo está preparado, cuando se ha recorrido el camino necesario para situarse en la verdadera línea de salida.

Con la implementación, se deja a un lado la parte más formal de elaboración de planes y búsqueda de recursos, y el equipo le va tomando el pulso a la realidad cambiante de un entorno en gran medida impredecible. Muchos proyectos con una visión clara y definida, con un gran equipo y un plan financiado, han fracasado en la implementación, en la toma de las pequeñas decisiones cruciales que acompañan al día a día de un proyecto ambicioso. Lo fascinante es precisamente que no hay recetas. Solamente las experiencias anteriores y el rigor en la gestión, unido a la flexibilidad a la hora de ejecutar el plan, pueden marcar el camino acertado. La gestión del día a día nos obligará a adaptarnos a la realidad cambiante de cada momento para responder a las vicisitudes que se presenten. Y es que aspectos no previstos se presentarán siempre. La posibilidad de calcular desaparece allí donde comienza lo probable, y en la ejecución de un proyecto todo es más o menos probable.

Pensando en esta etapa de verdadero esfuerzo creativo, me viene a la cabeza la afirmación del escultor Constantin Brancusi cuando hablaba de su arte: “Crea como un dios, dirige como un rey, trabaja como un esclavo”. Es una frase que bien podría aplicarse al trabajo de los emprendedores, como al de los escaladores de un ocho mil. No es un tópico, sino la mayor de las realidades: cuando inicias tu aventura profesional y diseñas e implementas tu propio proyecto, trabajas mucho más y consumes mucha más energía que cuando lo haces para un tercero. Un proyecto empresarial de éxito sólo se consigue a base de trabajo duro… muy duro. Nadie puede plantearse emprender una aventura retadora sin asumir que le va a exigir el mayor de los esfuerzos, cercanos en muchas ocasiones y durante largos períodos de tiempo al sufrimiento, al límite de las fuerzas físicas y emocionales. Por esa misma razón el emprendedor no es una persona común, su capacidad de resistencia ha de ser proporcional a su capacidad para soñar, ya que está moviéndose siempre en un terreno de alta exigencia en todos los ámbitos.

[Autor: Carlos Trenchs, “La Cumbre Infinita, relato de una expedición, espejo de una empresa”]

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