The start up nation

El pasado jueves tuve la ocasión de asistir a una cena coloquio con Saul Singer, autor del bestseller “the start up nation”. Aunque no me había leído el libro sí que había oído hablar del mismo y de cómo el autor describía la situación de Israel y la comparaba con el fabuloso desarrollo de sus start ups.

Comparto a través de este post algunas de las conclusiones que saqué de su charla.

En una situación de crisis global como la que estamos viviendo todos los países necesitan reinventarse, innovar y crecer. (Desde algunos medios como el New York Times ya no hablan de países desarrollados y en vías de desarrollo, sino de países innovadores y no innovadores)

El caso de Israel ejemplifica como, a través de nuevas compañías innovadoras – start up’s -  es posible fomentar el crecimiento económico en un entorno sin recursos naturales, con sólo 7 millones de habitantes y con una situación política-vecinal cuanto menos complicada.

Esta tendencia de favorecer a las start up’s para impulsar el crecimiento es ya un fenómeno que se da en todo el mundo. El presidente Obama impulsó hace unos meses la iniciativa Start up America. En Londres el primer ministro Cameron tiene un programa similar, al igual que se está desarrollando en Rusia entre otros.

En España  de momento se habla desde hace unos meses de una ley de emprendedores y esta semana desde la Generalitat de Catalunya se ha presentado una iniciativa similar. En unos meses veremos en que se acaba concretando.

En su opinión, basada en la experiencia de Israel, para impulsar el desarrollo de start up’s, se necesitan tres elementos: una base de producto o tecnología diferenciada, una actitud determinada y financiación.

Singer defiende que la innovación necesita de tecnología e ideas. Las ideas deben estar basadas en los puntos fuertes de cada territorio. No todos los entornos pueden ser excelentes en todo. Hablaba respecto a España del diseño, de la arquitectura, de la sostenibilidad, del comercio, etc. Los territorios deben reforzar sus fortalezas y desarrollar alianzas con otros territorios con fortalezas complementarias para impulsar ofertas competitivas.

El crecimiento va a venir sin duda por la innovación, pero también por mejoras de la productividad. Y ésta, asimismo, para mejorarse necesita del uso de la tecnología si queremos mantener el nivel de salarios. Para ello es importante impulsar las ingenierías y la implantación de nuevas tecnologías en los procesos empresariales.

Sin embargo, con innovación y tecnología no es suficiente. Un país, si quiere impulsar sus start up’s, necesita de emprendedores. Personas con liderazgo, determinación y voluntad de asumir retos y riesgos.

En este sentido, habló de la educación y de cómo formamos a nuestros jóvenes. Israel es una sociedad militarizada debido al conflicto con los países vecinos. Todos los jóvenes están obligados a pasar por el ejército durante unos meses. Singer destaca que este hecho, no el de ser militar, sino el de acostumbrarse a un trabajo en equipo, con una misión y un entorno de riesgo, los predispone mucho mejor para el tipo de trabajo que se necesita en una start up.

Las sociedades occidentales tienden a potenciar el individualismo, sin primar la cultura del esfuerzo  y a penalizar la asunción de riesgos. La solución no pasa pues por enseñar a emprender en la escuela, sino por trabajar en valores y actitudes. De su conocimiento de Catalunya, el autor puso a los “castellers” como ejemplo de una actividad en la línea de lo que comentaba: la construcción de una torre humana es un proyecto que necesita de un trabajo en equipo, esfuerzo y determinación; saber que de tu trabajo depende el éxito de la iniciativa, pero asumiendo que se trata de una actividad de riesgo y que lo normal es que no se consiga. La verdad es que no me lo había planteado y me parece un ejemplo muy adecuado.

El último aspecto es el de la financiación. El autor defiende que para medir si una sociedad es emprendedora o no, una de las mejores indicadores es la cantidad de dinero invertido por capital riesgo por persona. En este sentido en Israel los “venture capital” invierten 2,5 veces mas dinero por persona que en los USA y casi 30 veces mas que en Europa continental.

El dinero se atrae con historias de éxito y en el caso de Israel en las últimas décadas muchas start ups han sido adquiridas por importes muy relevantes por empresas tecnológicas americanas. Este hecho facilita el flujo de dinero.

Sin embargo, éste no ha sido un camino fácil. Las empresas israelíes, que tienen un mercado muy pequeño, se ven obligadas casi desde sus inicios a salir al exterior y ser globales. El destino tradicional de desarrollo de negocio son los Estados Unidos, creándose lo que se denomina el método de VC Israelí: el equipo técnico desarrolla la tecnología en Israel y, a la que se dispone del producto, el CEO y el desarrollador de negocio saltan a los USA donde buscan levantar financiación e instalar la oficina comercial de la compañía. Manteniendo al personal técnico en Israel.

Esta cercanía al mercado americano favorece el desarrollo global y, en el caso de ser comprada por una empresa tecnológica de allí, el departamento técnico en Israel se convierte en centro de I+D para estas multinacionales y, por tanto, en cuna de futuros emprendedores tecnológicos.

 

 

 

 

 

Share
This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Leave a Reply