Valentín Giró transcribe las primeras palabras tras la pérdida de Manel de la Matta

Valentín Giró transcribe las primeras palabras tras la pérdida de Manel de la Matta
Jordi Corominas y Jordi Tosas descienden hacia el Campo 2 (6.900 m) por el filo de la elegante y estética Magic Line o Espolón SSW del K2

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Alfredo Abián, Subdirector de La Vanguardia, escribía en la edición del viernes 20 de agosto de 2004

“Los familiares y amigos de los alpinistas saben que la esperanza comienza a naufragar cuando pasan horas sin recibir noticias y el ansiado descenso al campamento base parece no completarse nunca. Entonces, la angustiosa espera acaba fijándose como un mosquetón al deseo de que todo quede en una congelación y unos huesos rotos. Pero la muerte da inesperados zarpazos y se ha llevado a Manel de la Matta, uno de los cinco integrantes de la expedición catalana que coronó el intratable K2 por la vía más dura.

La ascensión es como una religión laica y vital que trasciende lo deportivo, al igual que algunas prácticas marineras. En un planeta donde perviven crueldades medievales, uno de los escasos refugios románticos es enfrentarse a la incierta y majestuosa fuerza de la naturaleza. De la Matta había expresado con sensibilidad que ése era su credo ante un mundo previsible. Su última cordada llevaba el sello del alpinismo genuino; sin oxígeno ni cuerdas fijas como no sean las que pones para asegurar la bajada; sin escaladores de alquiler que te empujen a la cumbre; por una arista casi inexpugnable.

Manel lo intentó con Óscar Cadiach (http://www.oscarcadiach.com/?page_id=527) y Jordi Corominas (http://www.jordicorominas.es/), el único que coronó la cima tras un último ataque de 20 horas ininterrumpidas. Mientras en Atenas se pugna por un metal y se buscan dopados hasta debajo de las columnas del Partenón, en el lejano Pakistán un deportista sin programar moría a 6.400 metros de altura. El cuerpo le falló después de acariciar el cielo”.

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