Phurbu Tsewang, director y maestro de la escuela de Sama

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Planicie donde se encuentra la escuela de Sama (abajo, izquierda, edificio azul), con las imponentes montañas del valle de Nubri al fondo (Foto: Valentín Giró)

Momentum Himalaya es el nombre de una iniciativa de apoyo al emprendimiento social en la aldea de Sama, situada a 3,500 metros de altura en un remoto lugar del Himalaya Nepalí. Se trata de un proyecto que nació bajo la inspiración del alpinista Carlos Soria, que mantiene un vínculo especial con este lugar que lo acogió en su primera expedición al Himalaya.

Sama es un lugar especial por muchos motivos, además de la belleza lo envuelve y por ser el único núcleo habitado del Himalaya que descansa, literalmente, a los pies de un ochomil, el Manaslu (8.163 m), cuyo significado en sánscrito es “la montaña del espíritu”. Sama alberga también una pequeña escuela de educación primaria a la que acuden casi un centenar de alumnos. Una escuela que afronta, al igual que la mayor parte de los habitantes del pueblo, carencias de todo tipo para alimentar, formar y vestir a los alumnos.

Gracias a Carlos Soria nació Momentum Himalaya en el año 2011, con el objetivo de impulsar iniciativas locales que permitieran generar ingresos de forma recurrente y sostenible, para que una parte de estos recursos se reinvirtiera en la escuela de Sama. Valentín Giró forma parte del equipo de Momentum Himalaya y viaja periódicamente a Nepal para realizar trabajo de campo. Los posts que el autor irá publicando en las próximas semanas son una invitación para conocer de cerca la labor que se viene realizando en este maravilloso rincón del Himalaya.

Tras un tiempo en Katmandú Phurbu Tsewang regresó a Sama y comenzó a trabajar como maestro. La escuela era entonces un chamizo casi abandonado, con pocos alumnos y sin condiciones para dar clases. Poco a poco Phurbu arregló el espacio al tiempo que dotó de contenido los cursos y remarcó a los padres la importancia de la educación de sus hijos.

Mientras tanto, Geoff Childs – su amigo y mentor – buscó la manera de seguir apoyando a Phurbu en su labor educativa. En su búsqueda dio con una ONG local, Nepal SEEDS (Social Educational Environmental Development Services[1]) que trabajaba en proyectos de educación y desarrollo, y los invitó a que se involucraran en Sama. Nepal SEEDS atendió a esta propuesta y accedió a pagar algunas partidas imprescindibles como el salario de Phurbu, la leche para los niños, el material escolar y algunas mejoras básicas de infraestructura.

Phurbu trabajó muy duro para sacar adelante la escuela y, poco a poco, las cosas fueron tomando forma. Al cabo de un tiempo, sin embargo, Phurbu recibió la noticia de que varios chicos dejaban la escuela, ya que sus familias decidían enviarlos a India o a Katmandú para recibir formación como monjes o monjas. Así era como, habitualmente, las familias pobres de Sama buscaban una alternativa para el futuro de sus hijos. Phurbu entendió la situación pero la escuela quedó bajo mínimos y fue entonces cuando, muy desanimado, se sintió con pocas fuerzas para continuar. Pero al poco tiempo Phurbu supo que no iba tirar la toalla.

 

 

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