Valentín Giró comparte sus reflexiones tras la cumbre del Broad Peak (8.047 m) [Parte 3]

Valentin Giro junto algunos de los compañeros de la expedicion al Broad Peak (8.047 m) valentin giro autor consultor trainer alpinista
Valentín Giró junto algunos de los compañeros de la expedición al Broad Peak (8.047 m) © Expedición “Al Filo de lo Imposible – Broad Peak 2007”

En el año 2007 Valentín Giró participó en la expedición de “Al Filo de lo Imposible” al Broad Peak (8.047 m), una cumbre que se yergue en el glaciar del Baltoro, en pleno Baltistán (Pakistán), justo al lado del imponente K2 (8.611 m). En el equipo de “Al Filo” figuraba también a Edurne Pasabán, la alpinista vasca que se ha convertido en la primera mujer en lograr las catorce cumbres de ochomil metros de la Tierra.

Valentín Giró tenía una razón especialmente poderosa para regresar al Karakorum: revivir de cerca la expedición de la Magic Line del año 2004 y acercarse al Memorial Gilkey, el promontorio donde descansa el cuerpo de Manel de la Matta, el inspirador – junto a Óscar Cadiach – del ambicioso sueño de la Magic Line. De esta forma, la expedición al Broad Peak (8.047 m) se convirtió para él en un espacio de diálogo y de reencuentro con Manel y también un pequeño homenaje hacia el amigo que perdió la vida en las montañas que tanto amaba.

Julio de 2007

Una cumbre como la del Broad Peak ha sido para mí, sobre todo, un inmenso territorio emocional. Fue Pascal quien dijo aquello que “el corazón tiene razones que la razón desconoce”. Y las razones de mi propio corazón fueron las que me hicieron llorar de emoción al llegar a la cumbre y fundirme en un abrazo con mis compañeros de cordada. ¡Lo habíamos logrado! Ahí estábamos, por fin, en la mismísima cumbre del Broad Peak! Y no estábamos solos, ya que sentí junto a mí a todos los que habían hecho posible que llegara allí y me invadió entonces un profundo sentimiento de gratitud.

Gratitud por haber nacido donde he nacido, algo que me da una mirada sobre la montaña muy distinta, por fuerza, a la de esta gente dura del Karakorum, para quien no es sino un hostil medio de vida. Hacia mis padres y mis hermanos, por su constante amor y educación en valores. Soy lo que soy gracias a ellos. Hacia Elsa, mi mujer, por su fiel apoyo, sus palabras y gestos, por su alegría, su paciencia y comprensión; por compartir con ilusión nuestros caminos; sin ella nada de esto hubiera sido posible.

Hacia todo el equipo de la expedición y, con cariño, hacia Sebastián Álvaro, Director del programa “Al Filo de lo Imposible” de TVE y alfarero de muchos de nuestros sueños. Hacia tantas personas que, día a día, han estado junto a mí, ayudándome y animándome a afrontar este reto: Ricardo Minoves, médico y amigo; Jofre Janué, meteorólogo de referencia; Enrique Monasterio, eficaz masajista; Philippe Calvó, imprescindible asesor en tecnología; Alfons de Isard Guant Tècnic y Josep Collelldemont y todo el equipo de Viladomat Sports, por su servicio y valiosos consejos.
Gracias a todos, amigos; os llevo en mi cumbre, en mi sueño hecho realidad.

No quiero terminar estas líneas sin tener un recuerdo especial para mi suegro, José Luis Martí Tusquets, Doctor en Psiquiatría, que nos dejó súbitamente hace ahora un año. Pienso que habría disfrutado con la aventura vivida en nuestra expedición.

[Este relato continuará en siguientes posts]
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