Distinguiendo el resultado de producto del resultado de proceso

Distinguiendo el resultado del producto del resultado del proceso valentin giro autor consultor trainer alpinista
El resultado de proceso depende, de forma incondicional, de cada uno de nosotros y es la manera cómo decidimos avanzar, día a día, hacia nuestros objetivos

Estas reflexiones parten de los aprendizajes y programas de formación que Valentín Giró realiza como Consultor de Axialent, empresa creada por Fred Kofman especializada en el desarrollo del liderazgo y procesos de cambio cultural en las organizaciones. Fred Kofman es además el autor de Metamanagement y Conscious Business.

¿Por qué es esencial poner el foco en el proceso para poder lograr una determinada meta?

Cuando hablamos de resultado de producto hacemos referencia a un determinado resultado final, en alpinismo, por ejemplo, pisar la cumbre de una montaña. Este tipo de resultado es algo que queda, en mayor o menor medida, condicionado por factores que escapan a nuestro control. Podemos estar bien aclimatados a la altura y tener muy buenas condiciones físicas y aptitudes técnicas, pero la climatología puede impedirnos alcanzar la cota más alta. Siempre es la montaña la que, en última instancia, nos da o no una oportunidad para intentar un ataque a la cumbre.

El resultado de proceso, en cambio, hace referencia al camino que vamos haciendo, a la forma cómo día a día y con nuestra conducta, respondemos a un determinado reto. Volviendo al símil del alpinismo, yo puedo elegir distintas rutas para intentar llegar a la cumbre de una montaña, unas más sencillas y otras más complejas. Cada elección tiene un “¿Porqué escojo esa ruta?” y “¿Cómo quiero escalarla?”. Y la ruta que escoja me va a exigir un determinado trabajo de escalada y de progresión en la vía.

Podemos influir en el resultado final pero no podemos determinarlo; siempre habrá factores que escapan a nuestro control. En cambio, lo que sí podemos garantizar es el logro del objetivo de proceso, actuando con la debida responsabilidad y honrando los compromisos. En definitiva, somos dueños de nuestro comportamiento. El fruto de mi decisión se concreta en un proceso, en una manera de ser y de hacer las cosas, en un resultado que es, en sí mismo, incondicional ya que soy yo quién, en última instancia, decide en cada momento la respuesta; qué hacer y cómo.

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