Pasión para emprender, equipo y plan

El-equipo-de-escaladores-la-Magic-Line-celebrando-en-el-Campo-Base-el-avance-en-la-progresión-de-la-escalada-Expedición-K2-Magic-Line-2004-Valentín Giró consultor alpinista autor trainer
El equipo de escaladores la Magic Line celebrando en el Campo Base el avance en la progresión de la escalada © Expedición K2 Magic Line 2004.

El primero y esencial: la pasión. Sin ella emprender no sería posible, es tan duro que requiere de una energía poderosa, una determinación alimentada por la ilusión, que es la que permite al líder ver la oportunidad y convencer del sentido del proyecto a los miembros del equipo y a los inversores, para lanzarse a la aventura y resistir cuando llegan las dificultades.

Otro punto clave es contar con un equipo con talento, complementario y comprometido, porque los lobos solitarios no triunfan cuando hablamos de este tipo de proyecto altamente retador y arriesgado. Si queremos llegar a lo más alto lo hemos de hacer compartiendo el proceso con personas que nos complementen (en experiencia y habilidades) y con un claro compromiso y alineación respecto a dónde queremos llegar y de qué forma, con objetivos claros y valores comunes.

Y todo ello debe articularse siempre de acuerdo a un plan detallado y completo. Las cuestiones logísticas son un “factor higiénico”: el triunfo no está asegurado por tenerlas, pero no tenerlas lleva sin duda al fracaso. Se ha de partir de una planificación hecha en base a la experiencia, lo más detallada posible, y a ella sumarle la capacidad de adaptar ese plan a las contingencias de cada momento, con la máxima flexibilidad sin perder la fidelidad al objetivo, al equipo y a los valores.

Porque estas empresas se desarrollan siempre en un entorno cambiante. Emprendedores y alpinistas trabajan en contextos de incertidumbre que albergan grandes riesgos y amenazas, y también grandes oportunidades. Y es en la habilidad para desenvolverse en un medio marcado por la mutabilidad donde reside la esencia del verdadero espíritu emprendedor. Para sobrevivir con éxito a este entorno muchas veces impredecible hay que contar con competencias y cualidades que no todo el mundo posee o llega a desarrollar: la tenacidad, el compromiso y la capacidad de sacrificio, la adaptabilidad y la rapidez de respuesta para dibujar escenarios alternativos que no menoscaben la esencia del proyecto, la generosidad y el valor para no echarse atrás ante las dificultades.

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