Importa el camino, no sólo la cumbre

Valentín Giró y Óscar Cadiach progresando por el glaciar Filippi hacia el corredor Negrotto, un muro de hielo y nieve de 700 metros de desnivel sobre el cual la expedición de la Magic Line instaló su Campo 1 (6.400 m).  © Manel de la Matta - Valentín Giró consultor alpinista autor trainer
Valentín Giró y Óscar Cadiach progresando por el glaciar Filippi hacia el corredor Negrotto, un muro de hielo y nieve de 700 metros de desnivel sobre el cual la expedición de la Magic Line instaló su Campo 1 (6.400 m). © Manel de la Matta

Los mejores emprendedores y alpinistas comparten la actitud positiva, constructiva y tenaz ante el proyecto y sus dificultades. Destacan por su perseverancia (“resistir, resistir, resistir”), por el optimismo constructivo y la confianza en sí mismos entendida como la suma de honestidad, competencia y responsabilidad, por estar absolutamente apasionados por lo que hacen, lo aman y lo respetan por encima de todo.

Son personas enfocadas a la tarea y con una gran motivación por el logro como culminación de un largo camino, más allá de una idea de éxito inmediato. Los grandes alpinistas y emprendedores se conocen bien a sí mismos y se autogestionan sin engaños, con conciencia de sus capacidades y sus límites personales. Y, por supuesto, son personas con una infinita capacidad de aprendizaje: cada nueva aventura es una fuente de lecciones, nunca se acomodan en la técnica y la experiencia ya adquiridas, porque mantener viva la curiosidad y la atención es su seguro de vida.

Una expedición a un ochomil o la puesta en marcha de una start-up son procesos que necesitan su tiempo de maduración, que requieren de todas esas cualidades y condiciones previas pero cuyo éxito se decide en la fase de implementación, en el rigor y la capacidad de gestión que se demuestra en el día a día, administrando unos recursos siempre limitados (tiempo, dinero, personas), y haciéndolo con eficiencia y responsabilidad. La importancia del proceso es uno de los puntos de cruce esenciales entre el mundo de la empresa y el de la alta montaña: lo que importa es el camino, y no sólo la cumbre.

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